¿Nos cuesta cambiar...?
En el mundo actual se habla mucho del cambio, de la necesidad de adaptarnos a los nuevos desafíos que se presentan.
Sin embargo, sabemos por experiencia que el cambio nos cuesta, que nos da miedo y que nos aferramos a lo conocido. Cuando nos proponen o nos imponen cambiar nuestra forma de hacer las cosas, lo último que queremos es dejar lo que estábamos haciendo para explorar lo nuevo. También se dice que somos reacios al cambio por naturaleza.
Pero si nos fijamos, el cambio está presente en todo momento, tanto a nuestro alrededor como en nosotros mismos. Nuestro cuerpo cambia constantemente, nuestras células, nuestros órganos, nuestra piel, nuestro cabello, etc. Incluso se dice que todo nuestro cuerpo se renueva cada 15 años aproximadamente.
Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? Uno de los aspectos que redescubrí hace poco es la forma en que se gestiona el cambio.
Muchas veces al plantearse el cambio no se tiene en cuenta la cultura del grupo, las predisposiciones individuales, las creencias, la forma en que los individuos operan, el sistema organizativo que sigue respondiendo a lo que queremos cambiar. Todos estos elementos influyen en nuestra disposición al cambio y tal vez, muchos otros más.
¿Te
parece que esto es así?




Exelente gracias
ResponderEliminarGracias a vos por tomarte el tiempo para leer
EliminarCuanta verdad, somos reacios al cambio por naturaleza.
ResponderEliminarAsí mismo, pero muchas veces la forma en que se plantea, obstaculiza más aún. Muchas gracias por comentar
EliminarEs muy importante introducir cambios en cualquier acciones que realizamos para experimentar y adquirir nuevos conocimientos que nos ayude a ser cada día mejores
ResponderEliminarAsí mismo. El cambio debe darse de forma constante y de hecho se da.
EliminarMuchas gracias por tu comentario.