Cómo empecé a soltar un hábito de más de 30 años
Cómo empecé a soltar un hábito de más de 30 años Yo estaba acostumbrado a hacer la siesta. Con unos 20 minutos, por lo general, ya me alcanzaba. Si no lo hacía, podía pasar entre 2 y 3 horas con sueño, con pesadez y con dificultad para trabajar. Y más todavía si el trabajo era intelectual. ¿Por qué te cuento esto? Porque, de un tiempo a esta parte, hace aproximadamente un mes, ya no estoy haciendo la siesta. Y lo interesante es que no tengo ninguna dificultad para seguir con mis labores durante la tarde. Para mí, esto es realmente impactante. Hacer la siesta era casi sagrado. Y lo venía haciendo, con seguridad, desde hace más de 30 años. ¿Qué me permitió superar esta costumbre? Cuando me empezaba a entrar el sueño, me decía: “Esto es una propuesta neuronal.” Con esa frase quiero decir algo muy simple. Esa necesidad de dormir después de comer estaba muy instalada en mí. Era una respuesta ya aprendida. Muy probablemente, mi cerebro había asociado ese moment...